La peor plaga de las palmeras llega a Oria, tras un pequeño e inapreciable aviso el verano de 2016 creímos que nos habíamos escapado de esta destructiva plaga, pero lamentablemente, hemos de comunicar y alertar de que ha llegado a nuestra localidad, pudiendo ver sus rápidos y destructivos efectos en las palmeras en hilera de la entrada a la localidad.

En el año 1994 nadie en España que no fuera un experto sabía qué era un
picudo rojo. En estos 20 años, técnicos, autoridades y amantes de la jardinería conocen de la existencia de este Curculiónido*, y de sus desastrosos efectos sobre las palmeras.

La entrada en España del picudo rojo es fruto del trasiego del comercio internacional. Originario del sureste asiático, ha llegado y se ha asentado en regiones amplias de África y Europa. En nuestro país, las regiones más afectadas son Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana y las Islas Canarias. De hecho, los primeros ejemplares de picudo se detectaron en Almuñécar. La alarma saltó cuando amenazó el Palmeral de Elche, el más grande de toda Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los efectos que produce en las palmeras son el amarilleamiento y marchitamiento de las hojas, hasta su muerte. El principal problema es que la plaga no se aprecia desde el exterior, por lo que en el momento en que se detecta, la planta está ya muy afectada (de ahí que se recomiende realizar tratamientos preventivos durante primavera y verano).
Unas larvas voraces

•
Voraz es la palabra que se puede aplicar a las larvas del picudo rojo. Una vez que salen del huevo se alimentan con avidez del corazón de la palmera, hasta el punto de que pasan de 0,2 a 5 centímetros de tamaño en pocas semanas. En cada fecundación, las hembras depositan entre 300 y 500 huevos que depositan en los huecos de la palmera, en orificios o hendiduras. Las hembras se sienten atraídas por las kairomonas* que desprenden las palmeras por las heridas o podas sin tratar.

• La
principal característica de estas larvas es su potente mandíbula. La colonia de larvas puede construir túneles de más de un metro de largo, difíciles de apreciar desde el exterior. Cuando los síntomas aparecen son tan graves que, generalmente, resultan irremediables.
• Para pasar al siguiente estadio las larvas construyen sus capullos con fibras extraídas de las galerías de la palmera, en cuyo interior sufren una metamorfosis completa*. Cuando sale del capullo, el picudo rojo se ha convertido en un escarabajo de gran tamaño, de entre dos y cinco centímetros de largo y color rojizo ferruginoso.
• Sus palmeras hospedantes son, sobre todo, la palmera datilera y la palmera canaria.